A la deriva entre civilizaciones

A la deriva entre civilizaciones no es un libro de viajes en el sentido clásico. Es una experiencia de desplazamiento interior y exterior, un recorrido por capas de tiempo, memoria y ruinas que aún respiran bajo la superficie del presente.

Entre Egipto, Italia y Grecia, el viaje se transforma en un acto de lectura del mundo. Las ciudades no aparecen como escenarios, sino como textos vivos: el desierto como silencio originario, las ruinas como persistencia del poder, el mar como frontera y promesa. Cada territorio expone una tensión constante entre lo que fue y lo que insiste en permanecer.

La narración avanza sin mapas fijos. Observa, duda, se deja afectar. Aquí, desplazarse no significa acumular lugares, sino aceptar la incomodidad de mirar sin certezas. La belleza convive con la decadencia; la herencia cultural con el desencanto moderno; el deseo de sentido con la conciencia de su fragilidad.

Con una prosa contenida, irónica y profundamente reflexiva, A la deriva entre civilizaciones borra las fronteras entre memoria personal, ensayo cultural y filosofía cotidiana. El viaje no promete revelaciones finales. Ofrece algo más inquietante: la lucidez que surge cuando dejamos de exigir respuestas al mundo.

Publicado por Egressos Press, este libro reafirma una apuesta editorial por narrativas híbridas, pensamiento crítico y escrituras que no buscan orientar, sino acompañar al lector en el arte —cada vez más raro— de la deriva consciente.

Leonardo Freund

Leonardo Freund es escritor y observador de civilizaciones. Su obra se sitúa en el cruce entre el viaje, la memoria y la reflexión filosófica, donde desplazarse deja de ser un acto geográfico para convertirse en una forma de lectura crítica del mundo.

Formado en el tránsito entre culturas, Freund escribe desde la experiencia directa y la incomodidad consciente. Sus textos no buscan describir lugares, sino interrogar lo que persiste en ellos: los residuos del poder, las huellas del mito, las promesas incumplidas de la modernidad. Viajar, en su escritura, es exponerse al tiempo —no escapar de él.

Lejos del turismo como consumo y de la nostalgia como refugio, su mirada se mantiene atenta a las fricciones: entre belleza y decadencia, herencia y desencanto, deseo y lucidez. Egipto, Italia y Grecia aparecen en su obra no como destinos, sino como espacios simbólicos donde las civilizaciones revelan tanto su grandeza como sus fisuras.

Leonardo Freund escribe con una prosa contenida, irónica y reflexiva, que se desplaza entre el ensayo, la memoria personal y la filosofía cotidiana. No ofrece respuestas ni consuelos. Propone, en cambio, una ética de la deriva: observar sin domesticar, pensar sin certezas, habitar el viaje como una forma de conciencia.

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